La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Dar una de cal y otra de arena.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Ni lava ni presta la batea.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
El tiempo aclara las cosas.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
La verdad siempre sale a flote.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
El amor no se mendiga, se merece.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Santo que no es visto no es adorado.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Debo, no niego; pago, no tengo.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Hace más el que quiere que el que puede.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Favor del soberano, lluvia en verano.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
También de alegría se puede morir
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
A mala leña un buen brazado.