El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Valentón y rufián, allá se van.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Remo corto, barca pequeña.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Divide y vencerás.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Después de la victoria, aprieta el casco.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Juramento, juro y miento.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
El que está a las duras, está a las maduras.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Como la espada, así la vaina.
Fiar, en Dios y en otro no.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Para creer hay que querer creer
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
La buena solera hace el vino de primera.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.