Írsele a uno el santo al cielo.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Bondad con hermosura, poco dura.
Teta de noviciado.
Tierra por medio, para poner remedio.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Ni en pelea de perros te he visto
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Lo que siembres, recogerás.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Es más popular que la adelita.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
La ocasión llega, llama y no espera.
De pequeñico se doma al mimbre.
Buey que muge, todos le temen.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Muerte y venta deshace renta.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
El mejor sol es el que calienta hoy
Dando dando, palomita volando.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Muchas candelitas hacen un Cirio.