Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Afanar y no medrar es para desesperar.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El que tiene capa, escapa.
El motín no se debela, metiéndole más candela.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Quien sube como palma baja como coco.
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
De Navidad a San Juan, año cabal.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Encontrar al perro en la olla
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
La caza y los negocios quieren porfía.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).