El heroísmo está en la paciencia de un momento.
El vicio, saca la casa de quicio.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
La mayor ventura, menos dura.
A perro macho lo capan una sola vez
La paciencia es la llave del paraíso.
Las armas, el Diablo las carga.
Amistad de juerga no dura nada.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Abril, uno bueno entre mil.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Borrego al camión, duro a la montera.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Criados, enemigos pagados.
De la discusión surge la luz.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Luna que sale colorada, próxima ventada.
La bondad, quien la tiene la da.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Adelante con los faroles.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Chilla más que un camionao é pollos.
Hay que sufrir para merecer.
Pan duro, pero seguro.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
No fío, porque pierdo lo mío.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Un pie calzado y otro descalzo
Magra olla y gordo testamento.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.