El que no arriesga no gana.
A dos días buenos, cientos de duelos.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Aquí paz y en el cielo gloria.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Más feliz que marica con dos culos.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
La virtud ennoblece.
La suerte es de quien la tiene.
Tras cada pregón, azote.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
La virtud loada, crece.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
A chico pié, gran zapato.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Actividad cría prosperidad.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Después del relámpago viene el trueno.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
El tropezón enseña a sacar el pie.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
La fortuna a los audaces ayuda.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Cada ollero alaba su puchero.