Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Dios los cría y el diablo los junta.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
A quien mucho tiene, más le viene.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Fiar, en Dios y en otro no.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
Por San Antón, la gallina pon.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Pascua pasada, el martes a casa.
A buen salvo está el que repica.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Barco amarrado no gana flete.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
El pan con hartura y el vino con mesura.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
La mentira sale por la punta de la nariz.
A roma va, dinero llevará.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
En el camino se enderezan las cargas.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Trato es trato.
Miren quién habló, que la casa honró.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
No pasa seguro quien corre por el muro.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Al bobo, múdale el juego.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Antes el golpe que el grito.