Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Abril concluido, invierno ido.
La belleza es un reino que dura poco
La mejor felicidad, es la conformidad.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Comer sin vino es miseria o desatino.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Amor breve, suspiros largos
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
A malos ratos, buenos tragos.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Al pobre el sol se lo come.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Lo estancado se pudre.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Visitas, pocas y corticas.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
De barriga gigante, pedo retumbante.
La manzana podrida pierde a su compañía.
La ira es locura el tiempo que dura.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Mujer muerte, siete a la puerta.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
La glotonería acaba con muchos.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.