El llanto sobre el difunto.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El corazón conoce la amargura del alma.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
El placer es víspera del pesar.
Mal duerme quien penas tiene.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
La esperanza alegra el alma.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
La paciencia es el puerto de las miserias.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Ausente, apenas viviente.
A mala suerte, envidia fuerte.
La ausencia causa olvido.
Demasiada alegría es dolorosa
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Toda demasía enfada y hastía.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Llaga incurable, vida miserable.
Cada día, su pesar y su alegría.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
El aburrimiento es una desgracia
Pobre atestado saca mendrugo.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Pobreza no es vileza.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.