Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Jugar bien sus cartas.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
El que no agradece, al diablo se parece.
Al bobo, múdale el juego.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Al mejor caballo se le van las patas.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El que canta, sus males espanta.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Amor de asno, coz y bocado.
Las indirectas del padre Cobos.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Hacer de toda hierba un fardo.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
Castillo apercibido no es sorprendido.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.