Cavas tu tumba con los dientes.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Casa sin madre, río sin cauce.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
El amor es tan fuerte como la muerte.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Juez con prisa, juez que yerra.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Burro empinado, por hombres es contado.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
A marido ausente, amigo presente.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Hasta los animales se fastidian.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
De perdidas al río.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
La honestidad es un vestido de oro
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Eso es meterse en camisa de once varas.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
No saber una jota.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Estás más perdido que un juey bizco.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Al roble no le dobles.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Donde hay nobleza, hay largueza.