Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Hacerle a uno la pascua.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Dando al diablo el hato y el garabato.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
De cuentos suele irse a chismes.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
No me quieras dar gato por liebre.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Ningún ladron quiere ser robado.
Carta echada, no puede ser retirada.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
La contradicción es la sal del pensamiento
Hacer una cosa contra viento y marea.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Juego y bebida, casa perdida.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
El loco, por la pena es cuerdo.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
O errar o quitar el banco.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.