Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Siempre es mejor el camino más corto.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Buena cara dice buen alma.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El pan es freno del vino.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Hacer el agosto.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Peso y medida, alma perdida.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
A casa de tu tía, entrada por salida.