Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Rectificar es de sabios.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Pasará, sea lo que sea.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
No des consejo a quien no te lo pide.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Buena barba, de todos es honrada.
Voz del pueblo, voz de Dios.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Las armas, el Diablo las carga.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
La práctica hace al maestro.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Ahí está la madre del cordero.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
A catarro gallego, tajada de vino.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Para creer hay que querer creer
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
Poco dinero, poco sermón.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
De la nieve no sale más que agua
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
De tal jarro, tal tepalcate.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.