Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
No hay enemigo pequeño.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Sabe más que el tocino rancio.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Llegar y besar, suerte es singular.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Lo que está por pasar pasará.
El que nace chicharra, muere cantando.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Es demasiado necio para ser loco.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
El camino malo, se pasa rápido.
El temor modifica tu conducta.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Llegar a la capada.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Un pie calzado y otro descalzo
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El diente de la cabra menos come que daña.
El hombre casado, ni frito ni asado.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
La vida es un juego.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Los cementerios están llenos de valientes.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.