Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Hasta ajustar, regatear.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Oír campanas y no saber dónde.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Mujer precavida vale por dos.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Para una vez que se bañó, hasta el culo se le vio.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Alegría y desgracia no son eternas
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Me picó una araña y me até una sábana.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
La mejor leña está donde no entra el carro.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
A quien le dan pan que no coma.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.