Debo, no niego; pago, no tengo.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
No eches toda la carne al asador.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Esto no termina hasta que se acaba.
Caridad contra caridad no es caridad.
No es buen médico el que desahucia al enfermo.
El toro y el melón, como salen, son.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Mujer enferma, mujer eterna.
Paga para que te acrediten.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Donde ajos ha, vino habrá.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Ni raja, ni presta el hacha.
No somos ríos, para no volver atrás.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
No busques donde no hay.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Abril concluido, invierno ido.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Cada cual sabe de la pata que cojea.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Cama de novios no la tienen todos.
Enero y Febrero desviajadero.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Una sola vez no es costumbre.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.