Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Ser lento en dar es como negar.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Con pelito... no hay delito.
El diablo es puerco.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Guagua que llora mama.
También los secretarios echan borrones.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Jornada emprendida, medio concluida.
Bien o mal, junta caudal.
El amor no se compra con dinero.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Santo que no es visto no es adorado.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
No hay más mala gente que hombres y mujeres.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
En caso de duda, la más tetuda.
A tal amo tal criado.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Pobreza, víspera de vileza.
Buey harto no es comedor.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Burro apeado no salta vallado.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Comer en bodegón y joder en putería.
No hay refrán que no sea verdadero.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Dar la última mano.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.