Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
Si vas para volver, no vayas.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Alforjas llenas quitan las penas.
Mas papista que el Papa.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
De petaca ajena, la mano se llena.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
No hay enemigo chico.
Al desganado, darle ajos.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
De perdidos, al río.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
Navarro, ni de barro
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Ser lento en dar es como negar.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
El diablo es puerco.
Guagua que llora mama.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.