A la gorra, ni quien le corra.
Amor, con amor se cura.
Reloj y campana, muerto mañana.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
La carne de burro no es transparente.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
El mundo da muchas vueltas.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Año malo, panadera en todo cabo.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
La sangre, pesa más que el agua.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
El pobre de su pobreza no sale.
Hombre prevenido vale por dos.
Pan no mío, me quita el hastío.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Más merezco; pero contigo me conformo.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
No se pierde lo que se dilata.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Baila más que un trompo.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Todo se pega, menos la hermosura.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.