Gratis, hasta las puñaladas.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Hijo de puta no es nacer, es más bien saberlo ser.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
La esperanza mantiene.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Juegos de manos se van al culo.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Ojo por ojo, diente por diente.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Casa convidada, pobre y denostada.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Donde hay patrón no manda criado.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Si truena es porque va a llover.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Allega, allegador, para buen derramador.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Se llena antes el ojo que el papo.