La paciencia es el puerto de las miserias.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Hacer castillos en el aire.
Mujer mayor, es la mejor.
A bloque, la casa en roque.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Carne de cochino, pide vino.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
Este batea y corre para tercera.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Unos tanto y otros tan poco.
La mujer y la gallina, pequeñina.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Barco en varadero, no gana dinero.
Ligera de cascos.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Fue sin querer...queriendo.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Necio que calla por sabio que pasa.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Más vale poco que nada.