Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Al buen día, métele en casa.
Panza llena, quita pena.
Burro cansado, burro empalmado.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Mojarse el potito.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Casa de esquina, para mi vecina.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Cada oveja con su pareja.
De padres asientos, hijos taburetes.
En cada tiempo, su tiento.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
A donde las dan, allí las toman.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Primero la obligación y luego la devoción.
Burro que piensa bota la carga.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Esto está en chino.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Buscarle la quinta pata al gato.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Lo que fuere sonará.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.