Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Hombre prevenido vale por dos.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
El trompo mientras más lo lían más baila.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Cada hombre deja sus huellas.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Me mandaron a la guerra sin fusil.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Ni es carne, ni es pecao.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Lo bailado nadie me lo quita.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Ave por ave, el carnero si volare.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Matar dos pájaros de un tiro.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
Los extremos se tocan.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
El dedo malo, se corta y se vota.
A manos frías, corazón ardiente.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Armas y dineros quieren buen dueño.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Muchos Trueno y nada de auga.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.