A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
A secreto agravio, secreta venganza.
Amor viejo, pena pero no muere.
A hijo malo, pan y palo.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Música y flores, galas de amores.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
A este son, comen los del ron, ron.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Mi secreto, en mi pecho.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
La sed por el oro, socava el decoro.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
De sabios es cambiar de parecer.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Hablar por referencias es casi mentir.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Bonete y almete hacen casas de copete.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Al mal tiempo, buena cara.
Más vale tender la mano que el cuello.