A bien obrar, bien pagar.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Hace más el que quiere que el que puede.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Pocas palabras son mejor.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
El que guarda siempre encuentra.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Hay más días que sandías.
Amor viejo, pena pero no muere.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
De airado a loco va muy poco.
El amor mueve montaña.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Bolsa llena, quita las penas.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Amor comprado, dale por vendido.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Dulce y vino, borracho fino.
El mal trago pasarlo pronto.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.