En Agosto trilla el perezoso.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Hace más el que quiere que el que puede.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Pocas palabras son mejor.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El que guarda siempre encuentra.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Amor viejo, pena pero no muere.
Hay más días que sandías.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
El amor mueve montaña.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
De airado a loco va muy poco.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Bolsa llena, quita las penas.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Amor comprado, dale por vendido.
Dulce y vino, borracho fino.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El mal trago pasarlo pronto.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.