Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Jugar al abejón con alguien.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
El borriquito delante, para que no se espante.
No te acostumbres a lo que no dure.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Allega, allegador, para buen derramador.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Acertar errando es suerte y no talento.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
El que ama, teme.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Con el amor está el temor
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
La menta, el amor aumenta.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Codicia mala a Dios no engaña.
Lo que no se conoce no se apetece.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Mojarse el potito.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
La esperanza alegra el alma.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Arriba canas y abajo ganas.