Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Para muestra basta un botón.
Dar de comer al diablo.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Amor de amos, agua en cestos.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Dar en el clavo.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
El que se afloja se aflige.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Amor comprado, dale por vendido.
Al son que te tañan, a ése baila.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Lo que fuere sonará.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Entra, bebe, paga y vete.
Agarrando aunque sea fallo.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Bien urde quien bien trama.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Te están dando Atol con el dedo.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Suerte, y al toro.
El trompo mientras más lo lían más baila.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Hacer de necesidad virtud.