En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Tripa vacía, suena pronto.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Casa hecha, sepultura abierta.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Que mañana hay misa para los sordos.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Cavas tu tumba con los dientes.
A quien vela, todo se le revela.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Los pies van donde va el corazón
Quien bien siembra, bien coge.
Cuidado, que el diablo es puerco.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Del necio, a veces, buen consejo.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Beso, queso y vino espeso.
Cabeza grande, talento chico.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Casa compuesta, caja en la puerta.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Después del gusto, que venga el susto.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
El que está en pié, mire no caiga.
Difama, que algo queda.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Después de la resaca viene la pleamar.
Sigue a tu amigo y ve a Gangnam.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
Santo que mea, maldito sea.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Papel, testigo fiel.
Casa de esquina, para mi vecina.
Del buen vecino sale el buen amigo.