Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Nunca te duermas en los laureles.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Amor de asno, coz y bocado.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El que mucho duerme poco aprende.
A creer se va a la iglesia.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Quien mucho duerme jornada pierde.
La fantasía es el reposo del alma
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Lo que haces, encuentras.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
El que madruga, es sereno.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
El que necesita, te visita.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Hombre chico, pensamientos grandes.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Zun de noche, se sube a un coche
No te fíes del enemigo que duerme.
Quien mucho duerme, poco vive.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana