El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Más duro que sancocho de pata.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
La gente mala se muere de vejez.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Del uso viene el abuso.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Remienda paño y pasarás año.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
El que quiera ser líder debe ser puente.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Mano que te da de comer no has de morder.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Esto son habas contadas.
Pan y vino y carne, a secas.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Común conviene que sea quien comunidad desea.