A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
A nadie le amarga un dulce.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Con los descuidados, medran los abogados.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
A gran arroyo, pasar postrero.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Tras cada pregón, azote.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
La buena uva hace buena pasa.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Abre la boca que te va la sopa.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Buena fama, hurto encubre.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Cruz y raya, para que me vaya.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Agrada y te agradarán.
Cada cual mire por su cuchar.
El sucio quiere ensuciar al otro.
A caracoles picantes, vino abundante.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Burgáles, mala res.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.