Agrandado como alpargata de pichi.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Julio, siega y pon tres cubos.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
A burra vieja, albarda nueva.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Lo tragado es lo seguro.
Burlas suaves traen burlas graves.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Agrada, quien manda.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Favor con favor se paga
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Trato es trato.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
A la hija casada sálennos yernos.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Buena burra hemos comprado.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Tras de corneados ? Apaleados.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.