Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El juez injusto, colgado de un saúco.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
La mujer en la cocina es una mina.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La vida del puerco, corta y gorda.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Muerte deseada, vida prolongada.
La fantasía es la loca de la casa
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
A burra nueva, cincha amarilla.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Eso pasa en las mejores familias.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Renegad de viejo que no adivina.
Como chancho en misa.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
A la que te criaste, te quedaste.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
El casado por amor vive vida con dolor.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
El oficio hace maestro.
Buena muerte es buena suerte.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Miren quién habló, que la casa honró.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Casa sin madre, río sin cauce.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Si te queda el saco.