La justicia debe llegar hasta el ladrón
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Para el solano, agua en mano.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Para sabio Salomón.
El comer, es maestro del beber.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Una maravilla, con otra se olvida.
Las boñigas de los caballos no son higos
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Chancho limpio nunca engorda.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
La esperanza es el pan de los pobres.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Quien no canea, calvea.
Del lobo un pelo.
No hay mejor salsa que el hambre.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Abrojos, abren ojos.
A chica cama, échate en medio.
Mañana te lo dirá la vida.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Tal para cual.
Le sacan punta a una bola de billar.
Hay más días que ollas.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Siempre es mejor el vino.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Nunca olvides tu casa.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.