El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
La muerte regalos no prende.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Dar al olvido.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Codicia mala, el saco rompe.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
La gota que derramó el vaso de agua.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Se encontró con la horma de su zapato.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Boca con boca se desboca.
Al agradecido, más de lo pedido.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Sarna con gusto no pica.
Arca abierta al ladrón espera.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Quien baila y canta, su pena espanta.
A lo que no puede ser paciencia.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
El nuevo paga novicial.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Nuestro gozo en un pozo.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Los golpes hacen silencio.
Una pena quita a otra pena.
Obra acabada, a dios agrada.
Llegaste como caído del cielo.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
A mala suerte, envidia fuerte.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Obra hecha, dinero espera.