Estoy hasta las manos.
La necesidad tiene cara de hereje.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Como buscar una aguja en un pajar.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
A la ocasión la pintan calva.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Lo que se da no se quita.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
A otra puerta, que ésta no se abre.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
Juego mayor quita menor.
Quien casa una hija, gana un hijo.
La misa, dígala el cura.
Quien calla otorga
Costumbre hace la ley.
A Dios, llamaron tú.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Dar caramelo.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
El que canta, sus males espanta.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
El vino y la verdad, sin aguar.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Pecado callado, medio perdonado.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
La buena hija dos veces viene a casa.
Hasta el final nadie es dichoso.