Haz turismo invadiendo un país.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Dar palos de ciego.
A ningún tonto le amarga un dulce.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Con pedantes, ni un instante.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
El agradecido no olvida el bien recibido.
A la fuerza ahorcan.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Amor y vino, sin desatino.
Aceptar un don, requiere discreción.
Fragilidad tu nombre es mujer.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
No hay duelo sin consuelo.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
A cada cosa le llega su tiempo.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Toda demasía enfada y hastía.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Admisión de delito, relevo de prueba.
No hay tonto para su provecho.
A casa nueva, puerta vieja.
Agua al higo, que ha llovido.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Haces mal, espera otro tal.