Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Alegría, belleza cría.
A burlas, burlas agudas.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Las novedades son la sal de la vida.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Tarea que agrada, presto se acaba.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
La muerte es imprevisible.
La ocasión llega, llama y no espera.
Mas mata la duda que el desengaño.
La esperanza alegra el alma.
Buena fama, hurto encubre.
Tras cada pregón, azote.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
Más obrar que hablar.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Sobre advertencia no hay engaño.
Viendo al payaso, soltando la risa.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Darle a uno mala espina.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Lo que va viene.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
No falta de que reirse.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Me extraña que siendo araña te caigas de la pared.
Hay desgracias con suerte.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
El muerto se asusta del degollado.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Cortesías engendran cortesías.
Burla pesada, en veras acaba.