El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Casarás y amansarás.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Fue sin querer...queriendo.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
O comer en plata, o morir ahorcado.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Atender y entender para aprender.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El mundo es de los audaces.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
El fruto prohibido es el más apetecible.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Caridad y amor no quieren tambor.
Estar como un gallo en paté.
Nadie muere motón.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Bailando con la más fea
Alábate cesto, que venderte quiero.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado