Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El mundo es de los audaces.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Atender y entender para aprender.
Caridad y amor no quieren tambor.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Nadie muere motón.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Bailando con la más fea
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Estar como un gallo en paté.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado