Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Buena barba, de todos es honrada.
Me cayó como patada en la guata.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Ama el sol, el que tiene sombra
Contigo, pan y cebolla.
El hábito es una camisa de hierro.
Aún está la pelota en el tejado.
El mono sabe el palo al que trepa.
Risa liviana, cabeza vana.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Al higo por amigo
Cada cual a lo suyo.
Badajo alto, campana rota.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Pereza no alza cabeza.
Hierba segada, buen sol espera.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
El saco del jugador, no necesita atador.
Hombre osado, bien afortunado.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Lo comido por lo servido.
Aquel que guarda siempre tiene.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Nadie conoce la olla como el cucharón.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Cada palo que aguante su vela.
Le sacan punta a una bola de billar.
Cinco: por el culo te la hinco.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Cada mochuelo, a su olivo.
Sol puesto, obrero suelto.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.