Al que le venga el guante que se lo calce.
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
En otoño la mano al moño.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Si te queda el saco.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Redondear la arepa.
Al gorrino y al melón, calor.
Ir de capa caída.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Barba roja, mucho viento porta.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Como poroto de la chaucha.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
La cascara guarda el palo.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
En invierno y verano la capa en la mano.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
A la fortuna, por los cuernos.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
De buen chaparrón, buen remojón.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
A gran chatera, gran pechera.
Una buena capa todo lo tapa.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Cada cual mire por su cuchar.
Hazme la barba, hacerte el copete.
El mirón, ¡chitón!.
Ha de salir la corneja al soto.
Todos son buenos, más mi capa no parece.
A cazuela chica, cucharadica.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
A buen amigo buen abrigo.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).