La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Visitas, pocas y corticas.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
La alegría alarga la vida.
la ropa son alas.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Hay que andar más tieso que un ajo.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
La mala vida acaba en mala muerte.
No hay atajo sin trabajo.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Arte para lograr es el dulce hablar.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Más largo que un día sin pan.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Los cementerios están llenos de valientes.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
El vino no tiene vergüenza.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Pan casero, de ese quiero.