Abrojos, abren ojos.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Amar a todos, confiar en nadie.
De puta a puta, taconazo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Cada cosa pía por su compañía.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
La fe no tiene miedo.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Amor, con amor se cura.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Esquílalas pero no las desuelles
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Madre es la que cría, no la que pare.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Ausente, apenas viviente.
Ni vive, ni deja vivir.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Hijos casados, duelos doblados.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Son muchos los hijos del muerto.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Pocas palabras son mejor.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.