Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Las palabras se las lleva el viento.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
A padre ahorrador, hijo gastador.
No hay sustituto para la experiencia.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Jugar la última carta.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Al asno lerdo, arriero loco.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Hijo solo, hijo bobo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El tiempo es como una flecha que vuela.
El río pasado, el santo olvidado.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Lo estancado se pudre.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
El que busca, encuentra.
De oveja negra, borrego blanco.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Cada cual es hijo de sus obras.
El que rompe, paga.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Dos capitanes hunden el barco.
Lo imposible, en vano se pide.