Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
A la gallina no le pesan sus plumas.
Hasta en el día más claro puede llover.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El motín no se debela, metiéndole más candela.
Más perdido que un moco en una oreja.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Pastelero a tus pasteles.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
La vida es un juego.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
De noche madrugan los arrieros.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
La belleza está en los ojos de quien mira.
El que come y no da, atragantado morirá.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Cuando llueve el día de Santa Viviana, tres meses y una semana.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Más matan cenas que guerras.
Siempre hay un roto para un descosido.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
El saco del jugador, no necesita atador.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Puerta de villa, puerta de vida.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Ojo al Cristo que es de plata.
Paso a paso se hace camino al andar.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
A las obras me remito.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.