Esto no termina hasta que se acaba.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Cada cosa pía por su compañía.
Lo escrito, escrito esta.
Quien ama, teme.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Perfecto solo Dios.
Si voy, con lo que te doy.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Decir bien y obrar mejor.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Que bailen los que están en la fiesta.
No hay día malo sin día bueno.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Si hoy llovió, otro día hará sol.
La impureza, pesa.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Dar el consejo y el vencejo.
O Cesar, o mierda.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Hay que hacer de tripas corazones.
Cara de enferma y culo de sana.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Hay mucho alumno constante, que estudia para estudiante.
El que espera desespera.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
El buen cirujano. opera temprano.
Cada dueño tiene su sueño.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Para todo perdido, algo agarrado.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El ceremonial es el humo de la amistad