Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
A barriga llena, corazón contento.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Un real de deuda, otro acarrea.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Está en todo menos en misa.
A cada santo le llega su día.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Buena fama, hurto encubre.
Casa de muchos, casa de sucios.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Amigo viejo y casa nueva
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
A caracoles picantes, vino abundante.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Meterse en la boca del lobo.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
El que rompe, paga.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.