Dame para elegir y me darás para sufrir.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Inclinar la balanza.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Riña de amantes, agua referescante.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Casa hecha, bolsa deshecha.
El amor entra por los ojos.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Parece hormiga y es avispa.
Principio quieren las cosas.
A refajo verde, ribete encarnado.
Hay que poner tierra de por medio.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Atrás viene quien las endereza.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Buen comienzo, agüero de buen término.
Calumnia, que algo queda.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Hay que esperar que las aguas retornen a su nivel.
Al hombre de rejo, vino recio.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
De noche madrugan los arrieros.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
La muerte todas las medidas vierte.
El que sale a bailar, pierde su lugar.